miércoles, agosto 19, 2009 by pabloguero
PABLO(en el Starbucks): -Cuando comes algo que realmente te gusta, deberías mantenerlo en la boca al menos 12 segundos antes de tragar. Esa es la manera de disfrutar de la comida. MATIAS(con la boca llena): -¿Y quién te dice que realmente me gusta esta tartaleta? PABLO: -Vamos, Matías, si pareces un desesperado muerto de hambre. No te lo va a quitar nadie, tranquilo. MATIAS: -¿Y qué pasa si disfruto más engullendo que saboreando? PABLO: -Pues que te pierdes uno de los grandes placeres. Y además, te vas a poner aún más gordo. MATIAS: -No me importa: mis fans me quieren por mi cerebro, no por mi apariencia. PABLO: -Entonces te pediré prestado tu cerebro durante unos minutos, por si me puede dar algún sabio consejo que merezca la pena.
Y entonces le conté a Matías la extraña llamada que recibí la otra noche.
PABLO: -¿Crees que estoy haciendo lo correcto? MATIAS: -¿El qué? PABLO: -¿Pero me has escuchado? Te digo que estoy escribiendo en el blog sobre el 2222 y revelándolo al mundo entero. La mujer de la llamada quería mantener la iniciativa 2222 en secreto. Parece que no conviene alarmar a toda la Humanidad. MATIAS: -Bueno, entonces supongo que mejor estarías calladito y sin escribir nada. Si haces público todo esto, quizá te metas en líos: no sabes qué clase de mafia está detrás de todo esto. PABLO: -Quizá esa es la clave, quiza haya algún interés oscuro detrás de todo esto. Eso explicaría por qué no me han elegido para un proyecto tan importante. Soy un experto en nuevas tecnologías y también en medios sociales, así que incluso podría ayudarles a encontrar a la gente precisa para el proyecto. Pero por otro lado, deberían ser conscientes de que yo nunca haría nada para dañar a nuestra sociedad. MATIAS: -Escúchame: la Historia está llena de conspiraciones secretas, desde el comienzo de los tiempos. Y todo esto parece una más, aunque en esta ocasión los malos han cometido un error y todo su plan puede venirse abajo. PABLO: -Pero tú me recomiendas no escribir nada en cualquier caso. MATIAS: -Bueno, no deberías si realmente quieres vivir tranquilo. Pablo: estamos ya demasiado mayores para volver a las stressantes historias que vivimos hace años. PABLO: -Pero si el destino me ha dado esta oportunidad de conocer todo este asunto del 2222, para bien o para mal, es porque puedo ayudar. MATIAS: -Así que seguirás blogueando. PABLO: -Sí, está claro. Pablo Guero está de vuelta para salvar a la Humanidad una vez más.
En ese momento un coche se empotra contra las lunas del Starbucks, llevándose por delante a cinco clientes y quedándose a escasos centímetros de donde estamos sentados. La policía dice que nadie conducía el coche: el dueño había olvidado poner el freno de mano.
Algunas tardes como hoy, cuando se pone el sol y todo el mundo regresa a casa en sus coches desde las oficinas y fábricas, me gusta cruzar haciendo footing por las pasarelas peatonales que atraviesan las autovías de la capital. A veces el cansancio me hace detenerme a medio camino y quedarme absorto mirando las hileras de coches en una carrera por llegar lo antes posible con su familia, o quizá a un hogar vacío. Mañana la historia se repetirá a primera hora, corriendo por volver a la fábrica, otros asistiendo a una entrevista de trabajo, y por la tarde vuelta a nuestras madrigueras donde sentirnos seguros y quizá para soñar con una vida distinta. ¿Es que estamos programados para estar corriendo toda la vida? ¿O es la sociedad que nos rodea la que gira tan rápido que no nos permite quedarnos atrás?
Y en esta carrera, ¿estamos seguros de que la dirección es la correcta? O acaso, ¿hay una dirección correcta? La Vida evoluciona y todo a nuestro alrededor parece en orden porque cumplimos nuesta misión más importante: extender la Vida. Nacemos, nos educan, luchamos para poder alimentarnos a nosotros y a nuestros hijos, y desaparecemos. El ciclo se repite una y otra vez. La Naturaleza sigue. La Vida sigue.
La llamada del 2222 me ha hecho meditar mucho sobre el sentido de la Vida. Porque la Vida es un don que se nos da, y nuestra misión es extenderla o al menos mantenerla. En un Universo donde reina el caos, donde todo tiende al desorden, a lo inútil, la Vida es una apuesta por lo estructurado, el orden, oponiéndose a la tendencia natural a la destrucción. Es como un grito que dice: "Hey, el Universo es consciente de sí mismo". Y una vez que la voz del Universo existe, evitemos que muera.
Así que ¡cuidado! ¿Qué pasará si la Tierra y la Vida que en ella reside tiene fecha de caducidad? Exactamente, el año 2222.
Entonces las reglas pueden cambiar. Nuestros antecesores hicieron un gran trabajo extendiendo la vida, vida inteligente por todo el mundo. Quizás ahora sea el momento de considerar seriamente extender la vida más allá del planeta Tierra.
PABLO: -¿Qué diablos ha sido eso? ¿Una pesadilla? -es lo que me pregunto cuando me levanto a las 7:00 am, mi hora habitual de ir a trabajar-.
Pero hoy es una mañana distinta. La llamada que he recibido en medio de la noche no me ha dejado pegar ojo. ¿Realmente va a pasar algo terrible en los próximos siglos o es sólo una broma? Antes de darme la ducha matutina, le vuelvo a echar un vistazo al teléfono, buscando el número desde el que hicieron la llamada. Es un número oculto. Al menos me confirma que alguien llamó y que no lo he imaginado todo. La hora registrada son exactamente las 2:22 am. ¿No es mucha casualidad? Son los dígitos del "año del Apocalipsis".
¿Quién estará involucrado en el proyecto 2222? Sonaba como si de una secta se tratara: quien entra nunca saldrá. De alguna forma me siento insultado, porque hay algo grande cociéndose ahí fuera y nadie me ha invitado. Sin embargo, todo podría ser una conspiración de unos pocos tipos intentando ocultar la amenaza al resto del Mundo, intentando sacar tajada de ello. En ese caso, mi misión debería ser descubrirles.
Pero quizá la "secta 2222" estaba en lo cierto. El día que esto se haga público, la vida sobre la Tierra no volverá a ser la misma: la Humanidad será consciente de su desaparición antes o después, mucha gente dejará de traer descendencia a este mundo, otros acabarán sus días malgastando sus propiedades y dándose al vicio, ya que no tendrá sentido prepararse para un futuro que sólo depara muerte. Otros se refugiarán en las religiones, esperando una vida mejor en el más allá. Así que manejar todo desde las sombras puede ser lo correcto para conseguir escapar de este planeta sin arruinar el equilibrio mundial.
Al escribir este blog, pongo en riesgo ese equilibrio. Lo sé. Y además me convierto en un objetivo fácil para la "secta 2222" si resulta ser un grupo violento. Así que he tenido que ocultar mi cara y cambiar nombres de personas y lugares para preservar nuestra seguridad. Pero estoy convencido de que con dos siglos por delante debería haber tiempo suficiente para dar una solución a lo que se nos viene encima, siempre que usemos correctamente las redes sociales y la inteligencia mundial global. Me parece mejor idea que dejarlo en manos de unos pocos "expertos". Así que este blog preparará al mundo para lo bueno y para lo malo.
De repente me despierto en medio de la noche. Todo el mundo duerme y la noche cubre la ciudad. El móvil sobre la mesilla de noche está recibiendo una llamada. Está silenciado, y no se oye, pero la pantalla parpadea iluminando la habitación. Por casualidad, me ha despertado.
En silencio me levanto y me dirijo hasta el balcón con el móvil. Cuando descuelgo, recibo la llamada más extraña de toda mi vida. Una persona (con voz de mujer y acento francés) me suelta un discurso rápido desde el otro lado, sin dejarme responder ni una palabra:
"Te comunicamos que el fin de la Tierra tendrá lugar en 2222. Eso significa que sólo tenemos 213 años para abandonar el planeta. Sí, lo sabemos. Nadie está preparado para recibir esta noticia, pero sin duda es mejor saberlo que vivir en la ignorancia.
Tenemos evidencias científicas de que algo terrible va a ocurrir, no importa lo que hagamos, pero quizá haya una oportunidad para salvar a los hombres o quizá alguna forma de vida tal y como la conocemos.
No te podemos decir quiénes somos, pero formamos parte de una gran comunidad ahí fuera. No te vamos a pedir dinero ni nada parecido. Sólo necesitamos que confíes en lo que te acabo de contar, como un acto de Fe. No es fácil, pero es la única forma de emprender este proyecto desde las sombras sin generar alarma innecesaria en el resto del mundo.
Estamos reclutando a los mejores en el planeta. El objetivo es trabajar todos juntos desde la distancia. El contacto físico entre los participantes no es conveniente ni favorece el proyecto, así que por favor evítalo. Quizá tu vecino esté ya trabajando en este proyecto, y tú nunca lo sabrás. Esta regla de no-contacto es obligatoria en la fase inicial.
Estamos seguros de que te harás al menos una pregunta: ¿por qué no hacemos pública la noticia y terminamos con el secretismo? Piensa una cosa: el equilibrio mundial se podría ver dañado. Tan dañado, que la gente podría perder incluso las ganas de vivir. Nos encontramos en la fase inicial de un proyecto crucial, y sólo los mejores deben de estar involucrados desde el principio. A largo plazo, todo el mundo conocerá la amenaza, pero en ese momento también estarán al corriente de las soluciones que se hayan adoptado.
Debes comenzar a trabajar desde este momento. No habrá más comunicados. Y una vez que has sido elegido, no hay marcha atrás. Contamos contigo, Rodrigo."
-¿Perdón? ¿De qué Rodrigo hablas? Yo soy Pablo.
Se produce un tenso silencio. La mujer parece entrar en shock.
-Oh, mon dieu. Olvide esta llamada. Todo ha sido un error. Supongo que me he equivocado al marcar. Por favor, tú y yo nunca hemos hablado.
Aquella especie de cápsula de rayos uva había desaparecido tras la luz cegadora. Y entonces desperté en medio de aquel campo de hierba alta sin segar. Instantes después, Melinda me divisaba tendido en el suelo, y corría hacia mí. Detrás de ella aparecía también Paula, con cara de asombro y arrojando a un lado el ramo de flores que portaba. No era el cielo, sino el mundo real: había vuelto a casa.
-Pablo, peinaron toda esta zona que rodea el lugar de la explosión y no te encontraron -dice Melinda fundida en un abrazo conmigo-. Es un milagro que sigas vivo, ¡cinco días después!.
-Te traíamos unas flores y ya no van a hacer falta, porque ¡estás vivo! ¡Jajajá! Dejadme que os abrace también.
Allí me encontraba yo, abrazado con mi mujer terrenal (¿le contaría algún día que era en realidad mi hermana?) y con la jovencita que había llenado su hueco durante tantos meses. Después de la alegría del encuentro, los reproches afloraron cuando empezaron a contarme lo acontecido tras mi muerte.
La noticia de mi desaparición había corrido como la pólvora por Internet. No todos los días muere un gurú como yo y de una forma tan traumática. Mi cuerpo se dió por desintegrado y se ofició un funeral a los cuatro días del suceso.
Tras la ceremonia, mientras la familia recibía el pésame de todos los allegados en el patio exterior, ocurrió algo: los mellizos repentinamente se pusieron a correr hacia la entrada al recinto:
-Mamáaaaaaaa...!!!
Paula se volvió hacia Matías:
-Dime que no es cierto lo que estoy viendo.
-Pues sí, Paula, a no ser que sea una doble, parece que ha vuelto ¡Melinda! -dice Matías-.
Paula salió como una fiera hacia ella, dejando a David Bartolomé con la palabra en la boca.
-Mira quién ha aparecido por aquí... ¿eh? La rastrera culpable de la muerte de una buena persona -le increpa Paula entre sollozos-. Ya puedes tener una excelente razón para habernos hecho buscarte día y noche, malnacida.
-Paula, tranquilízate -le agarró Matías-. Dejemos que nos dé una explicación con calma.
Melinda rompió también a llorar y le fallaron las rodillas, siendo sujetada por Octavio.
-Lo siento, lo siento mucho.
Melinda confesó a Paula y Matías que toda la desaparición y la historia de Second Life había sido un montaje. Todo empezó con un affaire que mantuvo con el dr. Fon, tras quedarse prendado de él en una visita a su consulta pues quería transmitirle lo preocupada que estaba con mis paranoias blogueras. Después de varias citas a escondidas, el dr. Fon pidió a Melinda que se fuese a vivir con él y ya de paso ideó una manera de agravar mi obsesión por Internet. Con ello conseguiría que me encerraran de por vida y así ocupar mi lugar de cabeza de familia.
Pero todo se les fue de las manos con mi muerte: Melinda no pudo soportarlo y abandonó para siempre a su amante culpándole de lo sucedido. Arrepentida volvió el día del funeral, sabiendo que no sería fácil que le perdonaran.
Pero sí, la perdoné. Al fin y al cabo había vuelto del otro mundo para salvarla. Y para eso lo primero que hemos tenido que hacer desde entonces es volver a ser una familia normal. Paula regresó a Barcelona, pues le salió allí una plaza en Telefónica relacionada con Internet. Matías se ha metido en el mundillo de los juegos virtuales, y le va bastante bien. Yo mantengo mi reputación en el mundillo, y ejerzo de vez en cuando como consultor. También he comenzado a escribir por encargo para webs de temas variados y para algunos blogs de empresas e incluso para otros blogueros importantes.
No puedo decir muy alto todo lo que sé (sí, sí: todo este mundo es virtual), porque corro el riesgo de que me vuelvan a encerrar. De todas formas, con esa perspectiva intento ayudar a la gente a ser un poco más feliz y más bondadosa, para que Melinda y otros como ella, superen su prueba de bondad terrenal. Porque eso es lo importante, como diría Google: ¡ser buenos!
Por cierto: ahora que mi psicoanalista ha sido desterrado de mi vida para siempre, puedo decir sin miedo que he vuelto a leer al gran Enrique Dans .
Y así es como salvé al mundo mundial. ¿No es alucinante? En mi vida terrenal era el mejor bloguero de la historia, también un héroe que había salvado al pasaje de un autobús en llamas, y ahora era la mujer de moda en toda la galaxia, la salvadora que supo trasladar el mensaje del Simulador y evitar la infección de los virus a escala global. Conocí a tanta gente interesante que necesitaré mucho tiempo para contaros todo.
Sin embargo, esta fama no evitaba que me acordara mucho de la gente que quería al otro lado. No volvería a ver jamás a mis pequeñines, más aún: apenas conseguía acordarme de ellos, pues los recuerdos se iban borrando muy deprisa. Y el gordo de bigotes aquel, ¿cómo se llamaba? ¿Manuel? ¿O era Elías? Y la chica rubia, joven y bonita, que aparecía en mis últimos recuerdos, ¿quién era? Hablaba con mis padres largo y tendido sobre los asuntos del mundo, y cuanto más hablaba, más olvidaba mi vida anterior. Entonces una noche antes de acostarnos, recordé fogonazos de mi hermana gemela.
-Madre, me dijisteis que mi hermana hizo la Prueba a la vez que yo. Por designios del azar incluso fuimos marido y mujer en el otro lado. Pero luego recuerdo que se fue a un mundo virtual. ¿Eso es que la trajisteis de vuelta para que no interfiriéramos el uno en el otro?
-Ynlaed, nadie ha traído a tu hermana. Ella sigue en el Simulador.
-No entiendo. Todo lo que le pasó me suena más bien a una anomalía en el sistema -le respondo-. ¿Seguro que no le han cambiado de espacio y tiempo en el Simulador?
-No, que nosotros sepamos. Sigue en el mismo rol que se le asignó en un principio. Estamos un poco preocupados porque parece que no pasará la Prueba de Bondad.
-¿Y eso que implica, madre?
-La Prueba de Bondad se estableció para determinar a qué personas se les concedía parar su reloj biológico. Ten en cuenta que otorgar la inmortalidad a seres que pueden desestabilizar el orden universal es un gran peligro. Así que entre los 14 y 15 años todos vivimos una simulación acelerada para ponernos a prueba viviendo una vida virtual, pero tan realista como lo puede ser ésta. Quien la pasa, vivirá eternamente. Quien fracase, terminará sus días el mismo instante que termine su Simulación.
-¿Y mi hermana? ¿Es que está haciendo algo mal?
-Su alma no parece tan pura como la tuya, Ynlaed.
-Tenemos que ayudarle, padres. Hay que hacer algo. Quizá fui yo quien interferí y provoqué su desgracia.
-Ynlaed: de todos los cientos de hijos que he tenido, casi la mitad fracasaron en su intento. Es algo normal.
-Madre, padre -les dije muy seria-. Conectadme ahora mismo con la Central: creo que se me debe un favor por haber transmitido el mensaje salvador de la Humanidad, y quiero que se me deje volver a mi Simulación anterior.
-Ynlaed, es muy tarde ya. Medítalo con tu almohada esta noche y piensa en lo que estás diciendo. Mañana será otro día.
Salí del vehículo huevo con la sensación de haber recorrido cientos de kilómetros en media hora. Mis padres me enseñaron cual era nuestro hogar. Se encontraba en lo que parecía una urbanización de lujo, donde abundaban materiales similares al marfil y metales blancos. Los chalets tenían una única planta y sus jardines de hierba perfecta no tenían vallas de división ni nada parecido.
-Ven hija. Siéntate conmigo al lado de la piscina -me dijo mi padre de quince años-. Esto es vida, ¿verdad?
-El aire parece más saludable y los materiales deben haber evolucionado mucho para apenas tener desgaste por erosión -le contesto-, pero seguís viviendo como hace seis siglos.
-Ya, pero ¿y si te dijera que esto no es la Tierra?
-¿En serio?
-No te engañaré: sí, estamos ahora en la Tierra, pero ahí arriba hay cientos de planetas que hemos colonizado. En todos ellos se ha replicado lo que tenemos aquí. No notarías la diferencia.
-¿Los conocéis?
-Muchos. En breves días volveremos a viajar a las nuevas colonias del sector Andrómeda.
¿Andrómeda? ¿De qué me sonaba a mí ese término? Y entonces recordé la frase del hombre del manicomio: "Es el fin de la humanidad, un virus está atacando la Brasilerinha-J3003, en el sector andrómeda XF13-6KL35". Se lo dije a mi padre por si tuviera algún sentido.
-Ynlaed, ¿dónde has escuchado eso? -me preguntó entonces mi madre alterada-.
-Fue en mi anterior vida, exactamente en un centro psiquiátrico. Había un hombre que sólo repetía eso. Me ofrecí para llevar el mensaje "al otro lado", y pensé que bastaría con llevarlo al mundo virtual donde estaba atrapada Melinda, pero veo que quizá "el otro lado" sea éste donde quiera que nos encontramos ahora.
-Las coordenadas son reales y la Brasilerinha es uno de los vehículos espaciales que están colonizando el sector Andrómeda. Aquel es nuestro próximo destino, y tengo el presentimiento de que algo no va bien -afirma mi padre-. Vamos a conectarnos a la Central de inmediato.
Dentro del chalet blanco, todas las paredes eran capaces de reproducir imágenes, por lo que en un alarde del desarrollo de la telepresencia, en un momento nos sentimos dentro de lo que llamaban la Central. Mis padres preguntaron a los responsables de la colonia Andrómeda por la nave espacial en cuestión. Por lo visto la última comunicación fue hace semanas, aunque su trayecto de vuelta lo estaba realizando según el rumbo previsto.
-Central -decía mi madre-, tenemos la impresión de que la nave ha podido ser atacada por vida extraterrestre -los virus eran una clase de vida especialmente temida según me contaron y, aunque se habían neutralizado miles de ellos, siempre pueden aparecer nuevos que pongan en peligro a la humanidad entera-.
Mi padre explicó que el virus pudo acabar con la vida de la tripulación de la nave, y que alguno de los supervivientes pudo haberse refugiado en la sala del Simulador, una de las zonas más seguras que hay. Sin posibilidad de comunicarse por otro medio, quizá entró en la cápsula de algún compañero que se encontraba en plena simulación distrayendo su mente durante el tiempo del largo viaje -ese es otro de los usos del Simulador-. Esto provocaría la alteración del comportamiento de su personaje virtual y repitiendo de por vida el mensaje de socorro. Esa acción puede dejar secuelas no sólo en el personaje, sino en la persona, por lo que intuyo que se dejaron el último aliento en intentar avisarnos. Las muertes traumáticas no están incluidas en el don de la inmortalidad.
-Entonces, ¿van a hacer algo? -pregunté curioso-.
-Sí, Ynlaed -me dice mi madre-, se iniciará un protocolo de cuarentena de todos aquellos vuelos que vuelvan de la zona y, si realmente se confirma dicha infección, contratacaremos al virus con firmeza.
-Ynlaed -dijo mi padre-, es posible que tu intervención haya salvado a la Humanidad.
jueves, septiembre 04, 2008 by pabloguero
-¿Papá? ¿Mamá? ¿De verdad sois vosotros? También subisteis al cielo... -supongo-.
-Ynlaed, vamos andando hacia el hogar y te vamos poniendo al día.
A la salida de aquel gran "estadio lleno de cápsulas" pude ver un cielo azul. No era muy distinto al de la vida mortal. En cambio el suelo no estaba hecho de nubes, que es lo que uno piensa cuando se imagina el paraíso. Qué va. El suelo era de marfil en algunas zonas, hierba y tierra en otras, con sus árboles y rocas exactamente igual que en el otro mundo.
Nos montamos en un vehículo anclado a unos raíles y con forma de cabina ovalada tipo "huevo" gigante. Dentro se estaba extremadamente cómodo, y aunque era opaco, en las paredes se proyectaban imágenes que los viajeros podían elegir a su gusto.
-Ynlaed, en una semana se te habrán acabado de borrar todos los recuerdos de tu paso por el Simulador, y recuperarás tu mente tal y como era antes de pasar la Prueba. Es un mecanismo de seguridad para evitar que un exceso de datos colapse nuestros cerebros.
-Lo siento, pero todo esto me suena a ciencia ficción -les confieso-.
-Poco a poco vas a ir recordando todo, no te preocupes -me dice mi supuesta madre-. Viniste a este mundo hace 14 años y siete meses, junto con tu hermana gemela.
-¿Tengo una hermana?
-Sí, ambas engendradas por el método ancestral y criadas por nosotros dos, en régimen familiar. Cuando cumplisteis los 14, os presentamos a la Prueba de Bondad, igual que se hace con todos los niños. Y hoy tú ya las has aprobado.
-¿Pero este mundo no es el cielo?
-No, este mundo es el único mundo. El otro mundo no es real.
-Lo que me estáis diciendo es que el mundo que conozco, donde me llamaba Pablo Guero, ¿es "Matrix"?
-Ese es un buen símil, efectivamente -me dice mi padre-. El Simulador fue ya imaginado por los visionarios del cine, ¡hace ya seis siglos!
-Pero si esto es como Matrix, entonces el mundo... ¿está gobernado por las máquinas?
-Jaja -ríen-, no hija, eso nunca más. En el pasado la humanidad si se vio amenazada por máquinas que habían tomado conciencia de sí mismas y quisieron aniquilar a sus creadores pensando que así serían eternamente libres. Por fortuna, sobrevivimos a aquel episodio y se prohibió para siempre diseñar máquinas que tuvieran conciencia. Años después llegó el gran hito de nuestra civilización: se logró parar el reloj biológico de los seres humanos y hacernos prácticamente inmortales.
-¿Pero aquí cómo medís el tiempo? ¿Decís que han pasado seis siglos desde la película "Matrix"? -les pregunto-.
-La forma de medir el tiempo no ha cambiado: estás ahora en el año 8.027. La semana pasada fue año nuevo. Te lo perdiste por los pelos.
-Estoy alucinado..., bueno, alucinada. Todo era tan real. ¿Cómo es Matías fuera del Simulador? ¿Y Paula? ¿Y quién es Enrique Dans? ¿Todos están dentro de esas cápsulas?
-Hay cápsulas del Simulador en muchos sitios, Ynlaed -habla mi madre-, sobretodo en las naves espaciales. Ten en cuenta que la gente viaja de un lugar a otro del espacio, sin importar el tiempo. Pero para mantener las mentes entretenidas, se conectan al Simulador y llenan el tiempo viviendo otras vidas. Las personas que has conocido en tu reciente vida virtual pueden estar en cualquier sitio y ser muy distintas a como eran en el Simulador, incluso detrás de algunos de ellos no había nadie, no tenían "alma": son representaciones del Simulador para completar el mundo virtual.
-O Dios mío, dejadme adivinar: Matías no tiene alma.
-Es posible, aunque nosotros desconocemos qué vivencias has tenido ni a quién has conocido durante tu viaje virtual. Sí nos informaron de que estuvieron a punto de cancelar tu prueba, cuando se cruzaron en tu camino varias imperfecciones del Simulador, algo que tú lo habrás interpretado como fenómenos paranormales.
-Caray: la Edu-cámara o el blog fantasma.
-Eso puede afectar al correcto desarrollo de la prueba, y no es justo. De la misma manera que podía haber interferido el hecho de que te hayas cruzarado en el espacio y tiempo virtual con tu hermana gemela.
-¿La he llegado a conocer en el otro mundo? -pregunté ansioso-.
-La conociste de sobra... Tu hermana es el alma de Melinda.
Noté aquel cegador fogonazo y lo que después debió ser una terrible explosión provocada por el camión cisterna, sonido que no percibí porque mis tímpanos debieron quedar muy dañados para transmitir ese ruido atronador.
Y entonces vi la luz, esa de la que hablan los muertos que han regresado. Pero no era un largo túnel ni nada de eso. La luz se podía tocar casi alargando la mano. Y como todo lo demás era oscuridad, eso es lo que hice: tocarla.
De repente, un haz de luz empezó a rodearme. Se estaba abriendo la oscuridad a mi alrededor. Me di cuenta de que estaba tumbado. Era como un ataúd, que se abría poco a poco dejando entrar la luz.
Me miré las manos: eran pálidas y pequeñas, no eran mis manos con toda seguridad, parecían de una niña. La ropa que llevaba era de un tejido fino, blanco, muy cómodo, ceñido al cuerpo, pero un cuerpo que tampoco reconocía como mío.
Definitivamente, no parecía el infierno: aquello debía ser el cielo, el paraíso, y mi alma se había salvado.
Despacio me incorporé para ver qué había más allá de mi habitáculo. Lo que ví era sorprendente. Una sala blanca tan inmensa como un polideportivo, con techos de esos altísimos que se pierden en la distancia. Había más cápsulas como la mía, cientos de ellas. Pero era alrededor de la mía donde en ese preciso instante se daban cita unos diez chicos y chicas jóvenes adolescentes, todos vestidos de la misma forma que yo. Cuando terminó de abrirse mi cápsula, rompieron en un fuerte aplauso, acompañado de frases de enhorabuena. No sé qué idioma era, aunque yo lo entendía perfectamente.
-Ynlaed, nuestra más sincera enhorabuena -me dice uno de los chicos de blanco-, ya eres parte de la comunidad y contamos contigo para seguir extendiendo la universalidad de nuestra raza.
-¿Ynlaed? ¿Nuestra comunidad? ¿Nuestra raza? -les pregunto-. Debe haber algún error: yo me llamo Pablo, he muerto y vosotros debéis ser ángeles.
Todos sonríen.
-No, no somos ángeles, pero es normal esta confusión inicial. Todos lo estuvimos la primera vez que despertamos -dice otro-.
-Ynlaed -me dice una chica-, tienes toda una vida inmortal por delante que volver a retomar. Vente conmigo a por un reconstituyente, que tienes carita de cansada.
¿"Cansada"? ¿Era yo ahora una mujer? Por algo me había notado tan raro. Me había convertido en una jovencita quinceañera de la misma quinta que el resto del grupo de jóvenes de blanco. No entendía nada.
-Sí Ynlaed -dice el chico de antes-, vente con nosotros: somos tus padres.
Se trata de un tipo de blog de ficción en el que se mezclan personajes ficticios con personas reales. Por un lado, los lectores pueden influir en el devenir de la historia a través de su comentarios. Pero además, los lectores pueden aparecer con su nombre y apellidos dentro de las aventuras solicitando al blog-master interactuar con el resto de sus personajes en los capítulos venideros. Se trata de un mundo paralelo: el mundo de Pablo Guero.
El comité de redactores del Blog&Rol pretenden crear un mundo de ficción, basado en el humor pero siempre desde el respeto. La mención de personajes reales se hace desde el cariño y como un homenaje a cada uno de ellos. Si cualquiera de vosotros os sintierais incómodos con alguna de las menciones, escribid al blog-master.